Un cliente le pregunta a ChatGPT qué empresa contratar para su próximo proyecto de software. En pocos segundos aparecen cinco o seis nombres. El tuyo no está.
Buscas qué hacer al respecto y casi todo lo que encuentras sobre “GEO” suena a una disciplina nueva y mágica que vino a reemplazar al SEO. No es ninguna de las dos cosas. Y creer que sí es la forma más rápida de perder tiempo y dinero.
GEO no reemplaza al SEO, lo extiende
Aparecer en la respuesta de una IA no es un truco separado del SEO. Es, en gran parte, el mismo trabajo de siempre más un puñado de pasos específicos. Un modelo como ChatGPT se apoya en buscar, leer y entender páginas web, así que casi todo lo que hace que Google te encuentre, el SEO para empresas de desarrollo de software de siempre, también influye en que un modelo pueda nombrarte. El GEO existe, pero es SEO con algunos pasos más, no una fórmula que borra lo anterior.
Lo primero es que el bot pueda leerte
Antes de cualquier estrategia hay una condición de base, y es puro SEO técnico. Si tu sitio arma su contenido con JavaScript y lo que llega al servidor es una página casi vacía, a día de hoy le estamos complicado el rastreo a los LLMs. Puedes tener el mejor equipo y los mejores casos, que si el bot no puede leer tu página, para el no existes. No es GEO ni es magia. Es SEO técnico, y es donde se cae la mayoría.
Los LLMs repiten lo que tu sitio dice con claridad
El segundo punto también es SEO de toda la vida. Tu página tiene que decir, en texto claro, qué haces, para quién y dónde. Si no dice que desarrollas software a medida para empresas, en el idioma y el mercado de tu cliente, el modelo no tiene de dónde deducirlo. Hay empresas sólidas que quedan invisibles en español porque se describen en inglés apuntando a otro mercado, o que hablan de “soluciones digitales” sin decir nunca qué construyen. El bot no adivina. Repite lo que encuentra escrito.
Aquí el GEO sí agrega algo propio, y no es aparecer en todos lados
Hasta aquí todo fue SEO. Lo que el GEO suma encima es más fino y todavía se está entendiendo. Tiene que ver con existir como una entidad clara para los modelos, con un solo nombre y un solo dominio en todos lados, los datos de tu empresa declarados en la página y en su código, y presencia en las bases de datos que los modelos consultan. Y ojo, esto no es “salir mencionado en muchos lados”. Estar en veinte directorios no parece mover la aguja. Lo que cuenta es que todas esas señales apunten a una misma empresa reconocible. Son apuestas que suben la probabilidad de que te reconozcan, no garantías, y conviene tratarlas así, probándolas y midiendo si mueven algo.
Nadie tiene la fórmula, y quien te la vende te está vendiendo humo
La verdad incómoda es que nadie tiene una fórmula garantizada para aparecer en la IA. Es un sistema que rearma su respuesta en cada consulta, así que se trabaja con probabilidades, no con certezas. Lo que sí sabemos es que un buen SEO sube esas probabilidades, que hay pasos de GEO que vale la pena probar y medir. Cuando medimos el sector de desarrollo de software en México encontramos que ocho de cada diez empresas no aparecen en ningún lado, así que el costo de entrar es bajo y la ventana está abierta. Si alguien te promete un lugar fijo en ChatGPT con un truco, desconfía.
Esa consulta del principio, la del cliente que le pregunta a la IA a quién contratar, no se gana con un truco nuevo. Se gana logrando que el bot pueda leerte, entienda qué haces y te reconozca como una empresa real. Y eso es, casi todo, buen SEO.